Me recuerdas a la lluvia.
Cuando te digo que eres como la lluvia para mí
no me refiero a las lluvias de julio,
esas que se esperan año tras año.
Me refiero a la lluvias en Abril,
cuando un rayo de sol besa tu cara por las mañanas
y por las tardes quiere asfixiarte.
Cuando he olvidado lo fresca que puede llegar a ser la tarde
y lo mucho que se puede disfrutar una bebida caliente.
De pronto me recordaste lo confortante que se siente tomar un descanso de la monotonía.
Así que cuando digo que me recuerdas a la lluvia
no intento sonar grosero,
porque antes de ti estaba en sequía.
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